La millonaria inversión del GCBA para que el MotoGP se corra en el Gálvez
El Gobierno porteño invertirá más de 200 millones de dólares para traer el MotoGP a Buenos Aires desde 2027. El acuerdo con GOSD incluye fee, obras y participación en ingresos.
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Hace unas semanas, la Ciudad de Buenos Aires confirmó su apuesta más ambiciosa en materia de deporte motor. A través de un convenio firmado por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y la empresa GOSD, liderada por Orly Terranova, se acordó llevar el Campeonato Mundial de MotoGP al Autódromo Oscar y Juan Gálvez a partir de marzo de 2027.
Según se reveló en un exhaustivo informe de Motor1 Argentina, que accedió a los detalles del contrato, el acuerdo implica una inversión total que superará los 200 millones de dólares en los próximos cuatro años. Por un lado, el Gobierno de la Ciudad aportará 52 millones de dólares en concepto de fee internacional, distribuidos en cuatro cuotas anuales correspondientes a las carreras de 2027, 2028, 2029 y 2030. A esto se suman 150 millones de dólares en obras de infraestructura, que permitirán que el circuito obtenga la homologación Grado A de la Federación Internacional de Motociclismo, con la firme intención de conseguir el Grado 1 de la Federación Internacional del Automóvil.
UNA OBRA DE GRAN ESCALA Y CON PLAZOS CRÍTICOS

La remodelación del Autódromo Gálvez estará a cargo de la empresa estatal AUSA, bajo un proyecto diseñado por el ingeniero Hermann Tilke, reconocido mundialmente por sus trabajos en circuitos de Fórmula 1 y MotoGP. Según el convenio, la totalidad de las obras debe estar finalizada al menos tres meses antes del evento inaugural. De lo contrario, el acuerdo puede ser rescindido o postergado, con penalidades para el GCBA.
El contrato establece que GOSD y la FIM deberán aprobar el plan de obras, y que el Gobierno porteño será responsable del costo de homologación y las tasas anuales ante la FIM
BENEFICIOS ECONÓMICOS PROYECTADOS
Según las estimaciones del equipo de Jorge Macri, cada edición del MotoGP generaría un impacto económico de 140 millones de dólares en la ciudad, a través del turismo, consumo, servicios, marketing y recaudación asociada al evento. Además, el convenio establece que el GCBA percibirá un porcentaje de los ingresos netos generados por GOSD en rubros como entradas, hospitalities, merchandising, estacionamiento y bebidas.
Estos ingresos deberán ser declarados por GOSD mediante una declaración jurada dentro de los 15 días posteriores a cada carrera, y estarán sujetos a auditoría por parte del gobierno.
RIESGOS EN JUEGO: ¿QUÉ PASA SI NO SE CORRE?

Uno de los puntos más críticos del acuerdo es el apartado que detalla qué ocurrirá si el evento se cancela o no se incluye en el calendario oficial de MotoGP. Existen tres escenarios previstos:
- Fuerza mayor (ajena a las partes): el contrato se suspende sin penalidades, pero se deberá devolver el dinero al GCBA según la etapa del proceso en que ocurra la cancelación.
- Incumplimiento de GOSD o Dorna: deberán restituir las sumas abonadas por el GCBA, sin reclamos adicionales.
- Incumplimiento del GCBA: la Ciudad deberá abonar el 30% del fee global y cubrir todos los gastos incurridos por la organización.
Además, si no se llega con las obras, la carrera podría postergarse un año, pero el GCBA deberá hacerse cargo de los sobrecostos logísticos internacionales que esa reprogramación implique.
UN PROYECTO CON MIRADA INTERNACIONAL
Además del MotoGP, las autoridades ven en esta transformación del Gálvez una oportunidad para atraer otros eventos internacionales. Así lo confirmó Orly Terranova hace unos días en una extensa entrevista con Automundo en la que brindó varios detalles del proyecto. Además del MotoGP se apunta, claramente, a la Fórmula 1 e incluso el Mundial de Resistencia (WEC).
Queda claro que el regreso del Mundial de Motociclismo al Gálvez no solo busca recuperar el protagonismo internacional del autódromo porteño, sino también consolidar a Buenos Aires como un polo estratégico para el deporte motor global. Con inversiones públicas y gestión privada, el objetivo es transformar al circuito en una sede multipropósito capaz de recibir categorías de primer nivel, generar impacto económico sostenido y proyectar una nueva imagen de la ciudad hacia el mundo.
Pese a la fuerte apuesta del Gobierno porteño y a la experiencia comprobada de GOSD en la organización de eventos internacionales, el proyecto deberá lidiar con el escepticismo que despierta la concreción de una obra de esta magnitud. La ambición de convertir al Autódromo en un circuito de primer nivel mundial choca con años de postergaciones, desconfianza institucional y un entorno tuerca que, en parte, aún no termina de aceptar que esta propuesta representa una evolución necesaria. Será, en definitiva, el comienzo de una nueva etapa en la historia del autódromo más importante del país, pero no sin debate, desafíos y tensiones que marcarán su recorrido hacia 2027.





